miércoles, 9 de junio de 2010

IDEAS DE SEGUNDA MANO

Paranoico Pérez no ha conseguido escribir nunca ningún libro, porque cada vez que tenía una idea para uno y se disponía a hacerlo, Saramago lo escribía antes que él. Paranoico Pérez ha acabado trastornado.
─ Oye, Pérez ¿y el libro que estabas preparando?
─ Ya no lo haré. Otra vez me ha robado la idea Saramago.
Paranoico Pérez es un estupendo personaje creado por Antonio de La Mota Ruiz, un joven autor santanderino que no tiene ninguna entrada en Internet y parece que no utiliza Facebook, por eso o por otras cosas publicó un volumen de cuentos titulado Guía de lacónicos. Hay un cuento en esa colección que se titula Iba siempre delante y era extraño, extrañito. El cuento se desarrolla en la Casa de Sáude de Cascais, en el manicomio de esta población cercana a Lisboa. En la primera escena vemos al narrador, Ramón Ros paseando tranquilamente con el doctor Gama, al que ha ido a visitar para hacerle una consulta sobre la "psiconeurosis intermitente". De repente entra en escena un joven muy alto, imponente, al que la dirección del centro le permite ir disfrazado de senador romano.
─ Es mejor no contrariarle y dejarle ir así. ¡Pobre! Se cree que va vestido de personaje de una futura novela- dice el doctor Gamma.
Ramón Ros le pide que le presente al loco.
- ¿Cómo? ¿Quiere conocer a Paranoico Pérez?─ le pregunta el doctor.
Y entonces comienza la historia de Iba siempre delante y era extraño, extrañito transcrita por Ramón Ros y contada por Paranoico:
"Iba por fin a escribir mi primera novela, una historia en la que había estado trabajando arduamente y que transcurría toda entera, enterita, en ese gran convento que hay en la carretera de Sintra iba a decir Sintrita, cuando de repente ante mi absoluta perplejidad, vi un día en los escaparates de las librerías, un libro firmado por un tal Saramago, un libro titulado Memorial del convento, ay madre, madrecita mía...”

Al leerlo me he descubierto “Paranoico” y he pensado que tenía que haber venido vestida de emperatriz romana a trabajar. Hay tantos que van siempre delante, y es tan extraño, extrañito… O todo lo contrario, quizás lo importante sea tan sólo escribir y dar forma a una idea de segunda mano con una visión particular.

Celine Curiol tiene una novela fantástica que desarrolla la historia de un cuento mío que nunca he terminado y que ella desconoce absolutamente. La ignorancia de mi obra por parte de la autora me hace saltar de alegría vestida de emperatriz, lo único que se podría destacar de todas esas letras es un título pretencioso: “Canciones tristes para amantes sucios”

Curiol crea una obra bellísima a partir de un personaje femenino fascinante: Ella. Como la historia lo merece Paul Auster apadrinó el libro. Sin embargo yo, soy “Paranoico”. Ella todos los días regresa sola a casa, espera la llamada del hombre que ama sin que el sentimiento por parte de él sea recíproco, aunque eso poco le importe a Ella, que a la espera del hipotético momento en el que se reunirá con él se entrega paradójicamente al mundo entero, se entrega a la noche parisina más canalla y peligrosa, la noches de los barrios difíciles y de los bares turbios, donde se comporta de forma muy curiosa al demostrar una absoluta compasión por los desconocidos noctámbulos que en diferentes momentos hacen que su individualidad trastabille: la historia extraña de una joven, Ella ,que oscila entre lo más íntimo y lo más universal; la historia de una mujer que va llegando al hombre que ama a través de un trayecto insólito, a través de su denodado interés y amorosa afición por los otros, siempre guiada por su fijación exhaustiva por cualquier detalle. Porque Ella tiene esa rara habilidad de fijarse en los detalles y de paso ver cómo se transforman los otros a cada instante.

Sonrío entonces al ver las letras que no descubro en mi "pensamiento zigzag" de Paranoica y pienso que me iré a Grecia a pensar y entonces me pasará como a Pessoa que cuando estaba en Sintra quería estar en Lisboa, aunque cuando estaba en Lisboa quería estar en Sintra. Y cuando esté en Grecia pensaré que tendría que estar en Nueva York. Da igual, hace dos años comencé este blog para aclarar mis sentimientos hacia alguien (soy muy pava). Al no dignarse a saber de mí en todo este tiempo, tengo claro que mis sentimientos y este blog se podían haber ido a la reputísima mierda. No importa, los fines y los sentimientos se modifican y hasta se desvanecen pero las palabras van siempre delante y es extraño, extrañito… Quizás lo importante no es conseguir lo que quieres, sino que te guste después de conseguirlo. A veces se tienen satisfacciones en los lugares más inesperados.

Gracias por venir a mi lugar.



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